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Mi nombre es Pablo Lara, uno de mis primeros recuerdos es pintando en una esquina de unos de los cuadros que estaba creando mi padre. Desde pequeño he estado rodeado de pintura, escultura, poesía, cante, flamenco… también de muchos juegos, de una familia por la que siempre me he sentido amado, de la magia de unos padres que todavía no sé bien explicar. Recuerdo estar continuamente creando: un tren de madera, figuritas de plastilina, cabañas con cartones… y recuerdo alguna visita esporádica al taller de arte de mi prima en el Albaizín, donde seres extraños del arte hacían cosas extrañas de artistas.

Recuerdo también mis años estudiando ingeniería, aprendiendo, inventando y, entre cartabones y escuadras, dibujando. Viajé, volví, trabajé y me quedé en Córdoba. Flamenco, Arteterapia, constelaciones, coaching y otras cosas sin nombre pronunciable se sumaron a mi vida. Más y más personas bonitas seguían y siguen llegando, y las que estaban se hacen cada vez más grandes y cercanas.
Y es aquí y ahora, rodeado de todo esto, compartiendo con mi entorno, viviendo cada instante, siendo quien soy, cuando toca que Roberta salga a la luz, llena de color, porque no podría ser de otra manera…